Matriz y Melodía para un Naufragio Doméstico



@EddyTimaure

Mientras la noche se asoma a mi ventana,
y un alba lejana promete lo que no tiene,
mi corazón se extravía en una bruma insana,
entre cumbias ajenas y sueños que germinan.
(No es hora de bailar, vecina, es hora de naufragio).
Mi mente, oficina de proyectos sin frontera,
teje matrices de luz en frías cuadrículas de Excel,
mientras un bajo de Sting, profundo, me alerta,
y la voz de Tracy me habla de un auto y de un hotel.
¡Oh, libertad soñada, dulce quimera amarga,
sabor de mi tierra que en la distancia se alarga!
Busco confundirte, mente ocupada y yerta,
con el sailing de Cross que hacia ningún puerto parte.
Collins golpea el tambor en el aire espeso,
Spandau Ballet canta Gold en un beso perverso,
Foreigner clama un I Want to Know que confieso,
y los Bee Gees imponen su falsete diverso.
(Y yo tatareo, me distraigo, y sueño… sueño con libertad).
Pero el capital —no el de Marx, no el de la idea—
sino el que hoy me escasea, cruel y concreto,
me susurra que el sueño es una línea vacía
en la hoja de cálculo que no cierra el proyecto.
Reviso las redes, ese mundo que crece y brilla,
como crece la angustia en esta quieta silla.
Todo es un mercado de vidas y de ardores,
mientras Billy Joel toca Piano Man y yo sigo contando los errores.
Así construyo, destruyo, vuelvo a empezar la partida,
en una celda de números, de música y de nostalgia.
La salsa invade, la cumbia ritma mi caída,
pero mi espíritu canta, se distrae y se alivia.
Por un instante, soy el barco de Cross, el fuego de Chapman,
el hombre de hierro que baila con su sombra.
Por un instante, la matriz no es jaula, sino un trampolín
hacia un sueño de libertad…
…hasta que parpadeo.
Y he de terminarla.

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