El negocio del pensamiento mágico: entre energías, constelaciones y manipulaciones.
@EddyTimaure
En estos días se hacen virales discursos que, bajo apariencia de “sabiduría”, mezclan ideas sobre lo femenino, lo masculino, las “energías”, las constelaciones y cualquier cantidad de explicaciones mágicas que intentan dar sentido a lo humano. Se habla, por ejemplo, de mujeres “carentes de afecto paterno” que terminan siendo refugio de hombres con una supuesta masculinidad no desarrollada, más “femenina”. Ese tipo de narrativas, lejos de aclarar, confunden, etiquetan y manipulan.
Es necesario desnudar estos discursos por lo que son: falaces, carentes de sustento científico y profundamente manipuladores. Funcionan como un negocio que se alimenta de la ausencia de pensamiento crítico y de formación científica. Lamentablemente, buena parte de estas corrientes encuentran más eco entre las mujeres, no por debilidad, sino porque el mercado de los gurúes del pensamiento mágico sabe cómo dirigir su mensaje hacia donde la sociedad ha dejado más vacíos emocionales y simbólicos.
Lo espiritual o lo personal es legítimo, pero lo que no podemos normalizar es que se use como excusa para ridiculizar, controlar o lucrarse a costa de la ignorancia y la vulnerabilidad. La única salida real sigue siendo la educación crítica, el fortalecimiento de la ciencia y el coraje de cuestionar aquello que se nos presenta como verdad revelada.
Al final, desmontar estas falacias no es un gesto de arrogancia, sino un acto de responsabilidad colectiva. Porque mientras más espacio dejamos al pensamiento mágico y a la pseudociencia, más difícil se hace construir sociedades libres, autónomas y verdaderamente conscientes. Y si algo necesitamos hoy, más que nunca, es ciudadanía crítica, capaz de ver más allá de la ilusión y de asumir el desafío de pensar por sí misma.


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