Insomnio de la Pesadilla



Estaba empezando el sueño,

no el que arrulla en manto tibio,
sino el que nace en silencio
y se envenena de espanto.
Ya la sombra se torcía,
el miedo afilaba el filo,
y preferí la vigilia
a ahogarme en su laberinto.
Ahora el sol carga mi espalda,
cansado, cierro los párpados,
aunque el día me reclama
con sus tareas y estragos.
Duermo, pero no descanso,
sueño, pero no me alejo...
La pesadilla me espera
al otro lado del sueño.

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